Ayer,
sentado en mi butaca de orejas, mientras fumaba de mi pipa de coral,
estuve cavilando -con premeditada pose filosófica e intelectualoide-
acerca de la profundidad del ser humano, sus temores, sus
frustraciones... Sí, amiguitos, estuve pensando en el maravilloso
mundo de la pareja.
Había
visto ¿Qué les pasa a los hombres? y no pude evitarlo.
Porque
esta película revela (a nosotros no, a ellas) una gran verdad, algo
tan obvio como la lapidaria frase de la tontorrona protagonista de
absurdo nombre, Gigi: “Nos convencen, nos programan para creer que
si un chico se porta como un capullo, significa que le gustas”.
JAJAJAJAJA!
Sublime. ¡Gracias, mamás!
La
película es la historia de varias historias. Un puñado de
relaciones se entrecruzan y, siempre, siempre, el hombre es el
capullo. Un clásico. Jennifer Aniston está emparejada con Ben
Affleck. Ella quiere casarse, él no cree en el matrimonio, pero
llevan juntos 7 años. ¿Alguien ve un problema en esta situación?
Sí, ella: necesita firmar un contrato que le dará más seguridad. Y
le da la vara al pobre Ben para que firme, que firme, que firme...
Diosleampare. Una situación de lo más absurda. Siguiente.
Jennifer
Connelly y Bradley Cooper ya están casados, así que, ¿dónde está
el problema? Él, pillín, conoce a Scarlett Johansson en la cola del
supermercado que, como todo el mundo sabe, es donde los
norteamericanos conocen al amor de su vida o, si no, a quien
destruirá el amor de su vida. En fin, que sí, Bradley le pone los
cuernos a Jennifer. ¿No era evidente? Otra historia innecesaria.
Hay
más triángulos, relaciones grotescas, personajes patéticos... Pero
de todos ellos, me quedo con uno: Gigi (Ginnifer
Goodwin). La pobre es ingenua como una niña de 5 años, tonta
como no podríais imaginar, lamentable como salir y no tajarse, y fea
como... digamos simplemente que es muy fea.
Gigi
es importante en la trama porque el director, Ken Kwapis, aglutina en
sus diferentes capas de cebolla (ya me entendéis) todos los traumas,
inseguridades, y credulidad del resto de mujeres de la película. Y,
ojo, de todas las mujeres del mundo. Gigi es el descarnado retrato de
la mujer del siglo XXI.
¿No
me creéis? ¡Vedla! En cualquier caso, la película es divertida,
potable, y no puedes evitar frotarte con deleite las manos pensando
que la noche madrileña (y barcelonesa, tranquilos, chicos) está
repleta de especímenes que piensan como Gigi. ¡Suerte!
Buen
post, Aarón.
![]() |
Que no, cojones. Que si no te llama es que no le interesas. |
5 comentarios:
Yo vi esta película hace mucho tiempo- sí, soy de las que reniega de la calidad de la gran mayoría de comroms pero no se pierde ni una- y me quedé solo con una sensación: más de lo mismo. Es potable, como tu dices y tiene puntazos.
Muestra verdades(exagerándolas eh?)y lo hace con gracia. Yo soy de las que pensé "touché" con la mítica: “Nos convencen, nos programan para creer que si un chico se porta como un capullo, significa que le gustas”, jajajaja. ¡¡Lo peor es que es verdad, nos lo creemos!! Aunque ya sabes, las mujeres pensamos y sacamos teorías como nos da la gana ;) Que un tío no deja de hacernos caso es que quiere ser nuestro amigo, que un tío pasa de nosotras es que se hace el duro pero le interesamos, y así.
Felicidades por el PEDAZO blog. A seguir así.
Yo soy un romántico, Aarón. Galleta no puede obviar una película como esta... ¡A mí me gustó! Este tipo de películas actúan de la misma manera que los horóscopos, o que aquellas "benditas" que te leen las cartas: siempre te dicen lo que quieres oir. Siempre te verás reflejado... o mejor dicho, la mujer siempre verá un parecido en su vida. Son películas "momento pañuelo-mantita" y "jo, tía".
Sobre tu post, confieso que este punto me ha apasionado: "lamentable como salir y no tajarse". ¡Coincido plenamente! Aberración imperdonable el salir a tomar un agua con gas... digo, una fanta... vaya, mejor lo dejo. Últimamente estoy muy sanote, pero ¡coincido plenamente!
Jo, ¡me la has destripado!
Aarón, no hace falta recordarme tan a menudo que odias las pelis de chicas ;)
POr cierto, Música en el corazón no es una pelíucla romántica, sino que está basada en hechos reales. Mírala y la comentamos... si es que puedes, jajaja.
Parece ser que la crisis llega hasta la esclavitud sexual. Siento leer que te has quedado sin bocarias, que no becarias porque éstas son legales y tú eres más de zonas bajas y oscuras.
En fin, sólo escribía para declararte mi fiel admiración de mujer hacia tu crítica pseudopornográfica. Escribe más, joder.
Ayer, sentado en mi butaca de orejas, mientras fumaba de mi pipa de coral, estuve cavilando -con premeditada pose filosófica e intelectualoide- acerca de la profundidad del ser humano, sus temores, sus frustraciones... Sí, amiguitos, estuve pensando en el maravilloso mundo de la pareja.
eres mas tonto que mis cojones
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