Por fin una película de calidad sobre una guerrilla. Olvidaros de Che. El argentino. Comparada con R.A.F: Facción del Ejército Rojo, la del Che no es más que una pobre ambientación y exposición de cómo se vivía dentro del movimiento insurgente. No hay sombras más allá de la ejecución sumaria de unos guerrilleros que roban y violan en Sierra Maestra.
R.A.F, sin embargo, expone con crudeza el devenir diario de las tres generaciones que formaron el mítico grupo terrorista alemán. No hay mesianismo ni idealismo bananero. Las discusiones internas, los conatos de rebeldía en su seno, las amenazas explícitas cuando surge la palabra 'contrarrevolucionario' de labios de Andreas Baader... esas escenas, plasmadas con una dosis acertada de dramatismo y tensión, te trasladan sin violencia al piso franco donde los terroristas se esconden de la policía o al campamento jordano donde se entrenan en tácticas de guerrilla junto a muhaidines venidos de todo el mundo árabe. Luces y sombras de la R.A.F sin filtro alguno. Sin un atrezzo artificioso. Sin ese idealismo tan siglo XX que rezuma por todos los poros Che. El argentino...
En la película, Uli Edel nos descubre el universo en el que vivían y morían los jóvenes alemanes comprometidos con la lucha proletaria. Durante los 150 minutos de filme, y a pesar de la sangre inocente derramada, Edel cautiva irremisiblemente al espectador, y le provoca un sentimiento prohibido, como el amor por una niña púber que aún viste de uniforme.
Rebullir de sangre.
Caliente.
Ganas de acción.
Rabiar.
Caliente.
Ganas de acción.
Rabiar.
El director juega con nosotros. Pero juega bien, honestamente, enseñando las cartas: una ambientación completa, terroristas atractivas para cualquier hombre de pro (Nadja Uhl, Johanna Wokalek, Alexandra Maria Lara), tiroteos, revolución con armas y alcohol.
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| Me encanta cuando lees en la bañera, nena. |
Lector nostálgico: Siempre fue así, "las jóvenes rojas cada vez más hermosas”.
Lector nostálgico: Se agradecen esas escenas de culos como melocotones.
Uli Edel: De nada. Estaba en el contrato de las actrices. Sé lo que os gusta, vulgo.
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