Shalom, mortales.
Hoy no hablaré de una película, sino de una serie. De zombies.
A mí este género me atrae porque:
a) mis becarias se asustan y se agarran a mi terso pectoral mientras sueltan grititos agudos a coro.
Esta razón ya es suficiente como para entender mi predilección por pelis de zombies, pero me extenderé un poco para justificar el post.
La razón b) es que aunque siempre haya vísceras volando, mordiscos y gente que huye, las historias de muertos vivientes siempre son distintas entre sí. Y es que zombies hay de muchos tipos: rápidos, fuertes e inteligentes (Soy leyenda); rápidos y estúpidos (28 días después); los super hambrientos (REC) y los no tanto (Planet Terror); los que resisten la luz del sol (Resident Evil IV, creo) y los que no (Soy leyenda, again).
(Ligero brinco de Jessy sobre mis rodillas, asustada.)
- ¿Puedo acurrucarme contra tí, maestro Aarón?
- Ya sabes que no me gusta que me llames maestro. Llámame papi, niñita.
- ¡De niñita nada, que ya tengo 18!
- Jo... (nota mental: preguntar la edad antes de contratar).
Seguimos.
A mí los que más me gustan son los zombis lentos, sigilosos y con buen olfato, como los de The Walking Dead. Así, a pesar de ser lentos, se convierten en buenos cazadores. Puedes creerte a salvo meando contra un árbol en medio de un bosque porque no oyes ningún ruido... pero tras los matorrales, como un vouyeur, como un Galleta de Mantequilla cualquiera en un jardín de infancia, siempre se esconde agazapado un zombie hambriento.
Esas cualidades -lentitud, sigilo, buen olfato- hacen que las posibilidades de la trama se multipliquen. No sabes donde están, ni cuando van a aparecer. Ese desconocimiento (¿estará aquí el prota a salvo?) convierte a los personajes en seres tan vulnerables como niños en una guardería parroquial, y eso invariablemente afecta al espectador, que está en tensión contínuamente, esperando ver aparecer un zombie de la nada; sospechando que en realidad ellos están en todas partes, espiando, oliendo, salivando.
Lo mejor de todo, sin embargo, no es que los zombies de The Walking Dead sean como son, sino que encima son muchos. Muchísimos. Miles, al menos en Atlantic City y en el FIB. Y, aunque lentos y avanzando hacia las víctimas a un ritmo desesperante, la multitud de muertos vivientes colapsa las calles, llegando de todas las direcciones, y haciendo cualquier huida imposible. Es una cacería a cámara lenta, rollo discoteca a las 5 am: puedes disfrutar, segundo a segundo, del acercamiento, sabiendo que, a no ser que ocurra un milagro, el humano será alcanzado y devorado. En cada fotograma hay tensión, hay desesperación, y el espectador interviene en la serie: “Corre, cabrón, que vienen por esa calle también, tambaleantes, trastabillando, directos hacia tí”.
Jenny, juguetona: A mi también me gusta ir directa hacia tí.
Aarón: No te olvides de trastabillar al final, ¡JAJAJAJAJA!
Jenny: Me asustas, papi. A veces eres un animal sin sentimientos.
Aarón: ¿Sin qué, desagradecida? (nota mental: buscar nueva becaria. Más primaria. Y muda.)
Al grano.
Con los zombies de The Walking Dead la única opción es la huida. Sólo mueren de un tiro en la cabeza, o si se la arrancas de cuajo. Y nadie corta tan rápido, ni dispara tan rápido y con tanta puntería... ni tiene miles de balas en la cartuchera¹.
Pero que la serie consiga atrapar no es sólo por el tipo de zombies que han elegido: los actores son buenos, te hacen respirar su nerviosismo, frustración, esperanza o agresividad. Su representación se apoya y funde en una banda sonora muy decente, en unos escenarios bien elegidos (cruces de calles, escaleras estrechas, bosques frondosos) y en unos efectos especiales que son sencillos pero ambiciosos: es decir, que no encontramos el clásico ketchup falsísimo; aquí riegan con sangre de bebés rumanos.
Os recomiendo ver los 6 capítulos de la primera temporada. Seguro que podéis descargarlos por ahí.
Un compañero ha descubierto un vídeo de cómo se hicieron los efectos especiales de The Walking Dead. MUY recomendable:
http://www.intereconomia.com/blog/las-series-television/walking-dead-como-se-hizo-20110425
Me comenta el sector friki del blog que la serie está basada en un cómic, y que se puede encontrar a un precio irrisorio en La Perra Cómics, en Barcelona.
¹Por desgracia vivimos tiempos convulsos, y las morenas flacideces están infravaloradas. Dios nos libre de este pecado.
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